¿Cuando entramos a un sistema educativo, lo hacemos para qué? Esa es la gran pregunta que con el apuro de levantarse temprano y funcionar para la economía (y no tanto para el alma de la sociedad) se ha emborronado. ¿Acaso los objetivos de la macroeconomía, el PIB y el crecimiento económico (insostenido e incierto) tienen algo que ver conmigo? No sé, nunca me preguntaron quién era yo ni qué quería hacer, hubo tantas cosas que no me preguntaron. Pero hay algo que sí sé. Yo, y con esto me refiero a mi individualidad íntegra y completa, no le importo a la economía, sólo le importo en tanto funciono para ella, no como alguien sino como algo, como un número. Y bueno, tradicionalmente, ¿en qué se fundamenta la institución educativa, la escuela? ocurre lo mismo, a la economía tampoco le importa la interioridad de la escuela, solamente le interesa que la escuela sea funcional a ella, que produzca ciertos conocimientos de manera urgente, disciplinada, sistemática y escalonada, para que de ahí salgan personas (y digo personas porque el que no hace eso prácticamente es como si no fuera persona) sumamente efectivas, "proactivas", multidisciplinarias, gente bonita que no se enferma, seres "responsables", etc. Y dependiendo de si la escuela es municipal o particular pagada te sitúan, bajo un plan implícito, más o menos dónde te correspondería trabajar para que todo "siga yendo bien", para seguir reproduciendo todo con los menores cambios posibles, mantener la estructura piramidal, mantener las concentraciones y mantener la ironía.
¿Alguien se dedicó a escuchar lo que alguno de esos niños, con su bella ingenuidad, tenía que decir, antes, por supuesto, de ser adoctrinado por esta cultura conservadora y limitante? Me temo que no. No era ni es todavía algo importante, y lo peor es que la absorción es tan fuerte que probablemente ni siquiera tengan algo que decir, pero es porque no les mostramos más opciones, porque no hay espacios de reflexión real fuera del tiempo productivo, no hay cuestionamientos, no hay comunicación, no hay una respiración calmada, lo único que hay son uniformes y una rueda que avanza de manera avasalladora, una estandarización implacable y una competencia ridícula, y si no hay eso hay monitos animados o programas de farándula.
Para aterrizar, yendo al grano, el punto es que la educación no se impone, no se instruye, porque cuando hace eso derrite la creatividad, y con eso se lleva literalmente la vida de las personas, la fuerza creadora, el arte y la música, destruye la decisión. La educación lo que tiene que hacer es escuchar y dejar experimentar, abrir el abanico más grande de posibilidades y dejar a los niños hacer lo que sientan. Siempre hay formas para todo dependiendo de los ciclos del niño, la disciplina sólo funciona cuando se quiere disciplinar a alguien, ¿pero acaso hay que disciplinar a los niños? y vuelve la pregunta, ¿para qué? ¿para que hagan algo que no quieren, ellos, que se sienten tan libres? Yo soy de los que creen que al encontrar el talento y el gusto por alguna actividad, naturalmente esa actividad se hará de alguna u otra forma, lo difícil es encontrarla y reconocerla, pero cuando ocurre, entonces no hay nada que temer, porque tendremos a la persona más eficiente de todas, y lo mejor es que también será feliz y, sin saberlo, será funcional a todos.
¿Por dónde empezar la transformación? ¿Hay que cambiar el sistema económico que condiciona a la escuela? ¿Qué pasa con el currículum y la mano del Estado (subordinado de la economía)? ¿Qué hacer, cuando los medios de comunicación (herramientas de la oligarquía) condicionan la opinión del ciudadano? ¿Acaso será el camino individual o el camino colectivo?
Yo digo que hagamos exactamente lo que generalmente no nos enseñaron: CREAR y SER. Para así darnos cuenta de que somos poderosos, de que somos dioses y no hormigas, de que estamos no para sobrevivir sino que para vivir, y de que no somos lo que nos dicen que somos, porque somos mucho más que eso, y lo sabemos. Pero para eso tenemos que, antes que todo, escucharnos.
"Somos la consciencia del universo... si no desarrollamos esa consciencia, pasamos a ser enemigos de él" (Jodorowsky)
Yo soy y lo soy a través de los que amo, escuchar los espíritus lleva tiempo y hay que detenerse.
ResponderEliminarPor eso debemos partir, por dejar de avanzar y detenernos, cuestionarnos todo y mirarnos dentro, y entonces, en la vacuidad de la contemplación, recién sabremos quiénes somos, para poder ser eso.
ResponderEliminarCompruebo, apreciada Paola, el cambio completo en la temática de tu blog.Te felicito y deseo lo mejor en esta nueva ruta tan bien fundamentada, celebrando las buenas noticias que reflejaste en la visita a mi página.
ResponderEliminarMe doy cuenta tarde que es una página antigua. Desconozco, Paola, el por qué me aparece solamente esta opción.
ResponderEliminarQuerido Esteban, igual me puedes escribir acá, ya te escribiré de mi página nueva, abrazos mil abrazos
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